Viaje hacia un sistema educativo más inclusivo

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21 December 2022

Que la sociedad futura sea más inclusiva y equitativa depende en buena parte de la educación

Por Redacción

El catedrático emérito de educación de la Universidad de Manchester, Melvin Ainscow, es reconocido internacionalmente como una autoridad en la promoción de la inclusión y la equidad en la educación. En este artículo resumimos algunas de sus ideas recogidas en la entrevista de la revista Diàlegs “Inclusión y progreso humano”, sobre cómo hacer efectivo el ODS 4 “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todo el mundo”.

Ainscow afirma, “se trata de trabajar las barreras que dificultan que un niño o niña pueda participar en el proceso educativo, estar presente o progresar”. Se refiere a barreras de contexto que pueden tener formas diferentes: puede ser el currículum cuando no tiene en cuenta a todos los alumnos, o los métodos de enseñanza, si no permiten planificar una lección para la diversidad de alumnos en el aula, pero algunas de las barreras más difíciles son las limitaciones de nuestras experiencias previas y están en nuestra mente.

Según el experto, lo que importa es el proceso durante el cual la gente identifica las mencionadas barreras y trabaja conjuntamente para ver cómo actuar para superarlas. Las evidencias que tenemos de diferentes países en Latinoamérica, y también de España, es que cuando esto se hace bien, el cambio que se produce beneficia a todos los alumnos. La equidad forma parte de la agenda de las Naciones Unidas en los últimos 4 o 5 años. La equidad es el sentido ético.

Ainscow, lo resume con una frase simple que contiene lo principal “Todos los alumnos importan e importan del mismo modo” y entiende la inclusión y la equidad no como una política sino como un principio que tienen que incluir todas las políticas, currículum, financiación, sistemas de evaluación, organizaciones con comunidades y escuelas.

El papel de las escuelas de educación especial 

Antes que nada, Ainscow propone que hay que asegurar a los padres que en la escuela convencional recibirán la ayuda que los hijos necesiten. Esto implica un proceso de transformación de las escuelas porque el tema de la escuela especial es antiguo. Tiene doscientos años y varía en los diferentes lugares del mundo. Hay algunos países donde todavía hay muchos niños que reciben diferentes tipos de prestaciones especiales y otros donde casi ningún niño recibe ninguna. A su parecer, hay dos que le parecen destacables en Europa: Italia y Portugal. En Italia se abolió toda prestación especial hace treinta años, los niños van a la escuela local de su barrio y todos los recursos y el apoyo van en esta dirección. Portugal es quizás un mejor ejemplo. Hace veinte años, abolió toda provisión especial y se redirigieron los recursos a las escuelas convencionales. Allí los colegios trabajan en grupos o clústeres. Cada cual tiene un centro de recursos que apoya a los niños y a los profesores para que las clases sean más inclusivas.

Así pues, este es un viaje en el que todos tenemos que estar implicados: los padres que hoy en día están preocupados por sus hijos son porque, a pesar de que se está avanzando, esto todavía no se refleja en las escuelas. Hay que involucrar a la comunidad, las familias, y también los recursos sociales. Aun así, en muchos lugares se ve un adelanto que se produce desde las escuelas, porque ellas mismas toman el liderazgo y se movilizan hacia un modelo más inclusivo.

Miel Ainscow está convencido de que tenemos que escuchar a los padres y que ellos tienen que contribuir. Hay que hablar con las empresas locales, las universidades, las instituciones religiosas, todo el mundo tiene un papel para jugar, también los niños tienen un papel crucial. Existen evidencias significativas que las escuelas donde hay un progreso hacia entornos innovadores de aprendizaje inclusivo, los niños contribuyen en su desarrollo.

Equidad para una sociedad inclusiva

Si la equidad es un tema de responsabilidad moral, donde todo ser humano tiene derecho a desarrollar sus capacidades y participar de manera total en la sociedad, nos podemos preguntar qué beneficios aporta un sistema inclusivo a cada alumno, familia y a toda la sociedad.

Ainscow piensa que uno de los acontecimientos más importantes en relación con este tema fue en 1994 en la ciudad española de Salamanca donde tuvo lugar la conferencia en la que se produjo la Declaración de Salamanca y marco de acción sobre necesidades educativas especiales que abrió un nuevo camino que se ha seguido los veintiséis años siguientes. Si leemos la declaración, accesible en la web de la UNESCO, vemos que habla de la importancia de tener sociedades inclusivas, donde todo el mundo es valorado, recibido y visto como alguien importante. Tenemos que preparar a la próxima generación de ciudadanos para vivir juntos y por eso hay que decir a los docentes que no duden que su profesión es la más importante porque tienen el reto de preparar a sus alumnos para ser la mejor generación de ciudadanos.

ética y equidad
La profesión de los docentes es la más importante porque tienen el reto de preparar a los alumnos para ser la mejor generación de ciudadanos

El autor afirma que aprender a vivir con la diferencia, aprender de la diferencia, crea unos grandes beneficios al generar un sentimiento de innovación en las comunidades. Y nos lo explica a partir de un ejemplo personal: yo vivo en Manchester, dice, donde se hablan cerca de 150 lenguas diferentes en las escuelas. Casi el 60% de los alumnos son bilingües. Antes pensábamos que esto era un problema, pero ahora vemos que también genera retos. Estas dos últimas décadas hemos aprendido que esto nos da una oportunidad de ofrecer más riqueza cultural, religiosa o lingüística, que es un gran estímulo para aprender. Particularmente en ciudades de Inglaterra como Londres, Birmingham o Manchester el sistema educativo ha mejorado espectacularmente a causa del reto de utilizar la diversidad como estímulo para la innovación.

Obstáculos para la inclusión

El informe “Inclusión y educación: Todos sin excepción” (2020) sobre el estado de la educación en el mundo concluye que un obstáculo central es la carencia de creencia en la que la inclusión sea posible y deseable. Las barreras con las que se encuentra esta visión sobre la inclusión son difíciles de concretar porque, según Ainscow, cada experiencia es una fuente de aprendizaje y cada lugar es diferente a causa de la geografía, la historia, la cultura, la tradición. Propone empezar observando el contexto particular porque es importante indagar, explorarlo, recoger evidencias estadísticas, y probablemente todavía es más importante la inteligencia de las evidencias cualitativas, que nos ayudan a comprenderlo mejor.

Ainscow afirma que también la política gubernamental es crucial: si se tiene un tipo de política parecida como pasa en Italia o en Portugal es más fácil, puesto que hay una comprensión común de que la inclusión es un aspecto esencial de la mejora. Si no se tiene, entonces es más difícil para los implicados. Pero, en general, considera, que se ve claramente el progreso en los últimos treinta años y cree que el desarrollo sostenible con este énfasis en la equidad y la inclusión está presionando a los gobiernos. Su posicionamiento es que sobre todo hay que demostrar que es posible, que se puede crear en cada aula, en cada escuela, en cada comunidad un entorno de aprendizaje más inclusivo.

Estrategias para que la escuela sea más inclusiva

Es común en escuelas altamente inclusivas que sean lugares de bienvenida, cooperación y apoyo a todos sus estudiantes. Avanzar hacia una inclusión cada vez más real supone, a criterio de nuestro autor, tener claro que la meta a lograr es ver que cada alumno lleva nuevos retos. El viaje implica un proceso continuo, hacerse preguntas y trabajar col·laborativament. Es decir, preguntarnos “¿Qué podemos hacer para superar las barreras con las que este niño, niña o grupo de alumnos en particular se están enfrentando?”. Es un proceso de aprendizaje cooperativo para toda la comunidad educativa del centro. Además, añade, hace falta liderazgo, un equipo de personas que consideren importante este tema y lideren la gente creando un entorno colaborativo. Pero, más crucial todavía es implicar a los profesores en este reto. Los docentes son “policymakers”, son quienes implementan las políticas realmente, porque al cerrar la puerta del aula, son quienes trabajan con los alumnos, y esta es la verdadera educación que reciben.

Avanzar hacia una inclusión cada vez más real supone un proceso continuo, hacerse preguntas y trabajar col·laborativament

Según él, este es el motivo por el cual los cambios en educación son tan difíciles, se necesita comprensión a todos los niveles del sistema. El nivel más importante sin lugar a duda es el docente. Por eso propone que los profesores tendrían que ver el trabajo de los unos y de los otros en sus aulas, y conversar sobre su práctica. El profesorado debe tener una mirada holística de los alumnos y de los padres, pensar que los pueden ayudar a comprender la situación.

Un buen aprendizaje profesional en los centros puede servir de estímulo. La escuela no es únicamente un lugar donde los alumnos aprenden, es también un lugar donde aprenden los adultos. Por eso es crucial exigir un liderazgo que cree esta cultura en los centros.

La escuela es un lugar donde los alumnos y los adultos aprenden, por eso es crucial exigir un liderazgo que cree esta cultura en los centros

Para Mel Ainscow, la formación del profesorado es un gran reto. Este proceso formativo se inicia en la universidad, pero tiene que continuar durante todo su desarrollo profesional, necesita tener un progreso continuo en los centros y que se refleje en las aulas. Los profesores necesitan ver a otros profesores, no con la intención de evaluar, sino para aprender los unos de los otros. La realidad es que la mayoría de los profesores trabajan con la puerta cerrada y solos.

Ainscow no se refiere a cursos o talleres, sino a profesores que se ayudan los unos a los otros en las escuelas, una manera de redefinir la práctica docente. Se trata de ajustamientos que hacen que una unidad didáctica pase de menos a más inclusiva. Esto se consigue con detalles, lenguaje, actitudes, la forma como los profesores hacen las preguntas, responden a los alumnos, etc. Y afirma que “los centros que progresan son colegios donde los profesores investigan continuamente sobre su propia práctica de manera colaborativa”.

En definitiva, en el camino hacia la inclusión siempre hay un cambio en el sistema de creencias de la escuela. Se desarrolla así lo que denominamos una cultura inclusiva. Por eso es un viaje que cada centro tiene que hacer en particular.

En el camino hacia la inclusión siempre hay un cambio en el sistema de creencias de la escuela, es lo que denominamos una cultura inclusiva

Leer la entrevista completa de Melvin Ainscow en Diàlegs Inclusión y progreso humano.

2023-01-18T08:57:43+00:00
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