Tecnología2024-01-26T15:31:10+00:00

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La escuela de la era digital tiene que educar a todos los niños y niñas en una visión humanista de la tecnología

Alo largo de la historia de la humanidad ha habido diferentes revoluciones que han ido marcando el progreso y cambiando la vida de las siguientes generaciones. En todas ellas se ha desencadenado una visión oscura y otra luminosa sobre las consecuencias de este cambio. Desde la industrialización, pasando por la imprenta, máquina de vapor, el telégrafo e incluso la TV, los cambios que acompañan al progreso han generado desasosiego y prevención en muchos que se resisten a dejar lo “conocido” para introducirse en la exploración de lo “nuevo”. En el momento actual, los continuos adelantos tecnológicos hacen que el mundo se introduzca día a día en las profundidades de la era digital. Como en épocas pasadas, tarde o temprano será necesario integrar plenamente la digitalización en la cotidianidad de la vida. Mientras tanto, la prevención acecha desde diferentes frentes, anunciando una gradual deshumanización del mundo y la sociedad. Sin embargo, algunas miradas expertas como la de William Powers aseguran que las máquinas nunca tendrán el mando y el rumbo de la sociedad. Para Powers “En tiempo de transformación digital es necesario ser proactivos y hacer de la tecnología un medio de humanización para el que puede ayudar mucho un desarrollo, conjunto y paralelo, de las ciencias humanas.”

Los adelantos tecnológicos introducen día a día en el mundo en las profundidades de la era digital

No se trata de cerrar los ojos para no ver los riesgos de convertir al ser humano en un autómata desproveído de humanidad. Tim Cook, actual director ejecutivo de Apple Inc, decía en el discurso de graduación del MIT en 2017: “La ciencia y la tecnología tienen el poder de mejorar el mundo, pueden ayudar a resolver problemas en ámbitos como la salud, la educación, el cambio climático, la pobreza, etc., pero la tecnología sola, no es la solución, a veces es incluso parte del problema. La tecnología está integrada en casi todos los aspectos de nuestra vida, la mayoría de las veces para bien. Sin embargo, extiende, más rápido que nunca, las consecuencias adversas de amenazas a nuestra seguridad y privacidad, noticias falsas y medios de comunicación anti-sociales. A veces esta tecnología hecha para conectarnos, nos divide. La tecnología puede hacer grandes cosas, pero por ella misma, no es capaz de hacer nada. Se trata de nosotros, de nuestros valores y compromisos con nuestras familias, vecinos, comunidades, de nuestro amor a la belleza, de la creencia que nuestros destinos están interconectados, de nuestra decencia y amabilidad. No me preocupa que la inteligencia artificial dé a los ordenadores la capacidad de pensar como humanos, me preocupa más la gente que piensa como un ordenador, sin valores, ni compasión, sin responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos.” Explica Cook que el Papa Francisco le dijo en una ocasión, “La humanidad nunca ha tenido tanto poder sobre sí misma, pero nada asegura que lo utilice sabiamente”.

No me preocupa que la inteligencia artificial dé a los ordenadores la capacidad de pensar como humanos, me preocupa más la gente que piensa como un ordenador, sin valores, ni compasión, sin responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos. Tim Cook. Director Ejecutivo de Apple Inc.

En la era digital, la escuela tiene que cumplir su misión de educar a todos los niños y niñas en una visión humanista de la tecnología, para que la incorporen a su vida como una herramienta de mejora y progreso en todos los ámbitos humanos. En esta línea, Jonathan Zittrain, profesor de Harvard y pionero en legislación sobre internet, cree que el reto más grande es que todas las personas se sientan poseedoras y creadoras de la tecnología. El problema es que mientras la conectividad crece exponencialmente, la alfabetización y las habilidades digitales no evolucionan del mismo modo. Para reducir la brecha social a causa de la tecnológica tendría que conseguirse un acceso y alfabetización digital universal.

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Educar a los niños y niñas en una visión humanista de la tecnología, para que la vean siempre como una herramienta de mejora y progreso en todos los ámbitos humanos

El reto más grande es hacer que todas las personas se sientan poseedoras y creadoras de la tecnología

La Coalición para la Inteligencia Digital, CDI, es una plataforma que incluye tres organizaciones con liderazgo global, la OECD, la asociación de estándares IEEE, y el instituto DQ (Inteligencia Digital). Su lema es: “juntos podemos cerrar la brecha digital apoyando a la formación y haciendo la inteligencia digital más inclusiva”. En marzo de 2019, el CDI publicó el informe “Estándar Global de Inteligencia Digital 2019”. Este documento es el primer intento de definir un estándar global de alfabetización, habilidades y preparación digital en educación y tecnología, estableciendo un lenguaje común y un conjunto de normas sobre la competencia digital. El informe, que forma parte del marco OCDE de Educación 2030, supone la culminación de la colaboración global de la comunidad educativa y tecnológica de todos los ámbitos, el privado, el público y el civil.

La inteligencia digital (DQ) o competencia digital es un conjunto integral de competencias, técnicas, cognitivas, metacognitivas y socio-emocionales basadas en valores morales universales que permiten a cada individuo hacer frente a los desafíos de la vida digital y adaptarse a sus exigencias. El dominio digital hoy en día es básico para formar parte de la sociedad y poder contribuir al progreso de la humanidad. La DQ convierte a las personas en ciudadanos digitalmente sabios, competentes y preparados para usar, controlar y crear tecnología con éxito. Un buen nivel de DQ mujer la oportunidad de integrarse en la economía del presente y el futuro y de contribuir a la mejora de la humanidad.

La inteligencia digital DQ es un conjunto integral de competencias, técnicas, cognitivas, metacognitivas y socio-emocionales basadas en valores morales universales que permiten a cada individuo hacer frente a los desafíos de la vida digital y adaptarse a sus exigencias

La mayoría de los sistemas educativos del mundo contemplan la DQ como una competencia transversal. Algunos países incluyen además el llamado “pensamiento computacional”, bien como nueva área de conocimiento o integrado a las asignaturas STEM tradicionales. Las propuestas más recientes como la de la CDI consideran el “pensamiento computacional” parte de la DQ y aconsejan la revisión periódica de su contenido competencial para ir adaptándolo a las necesidades sociales y económicas de cada momento.

La CDI (Coalición para DQ) considera el “pensamiento computacional” parte de la DQ (Inteligencia Digital) y aconseja la revisión periódica de su contenido para ir adaptándola a la necesitados sociales y económicas de cada momento.

A grandes rasgos, hay dos criterios que apoyan la incorporación del “pensamiento computacional” al currículum escolar. Por un lado, está la necesidad creciente de esta competencia en las nuevas economías y el aumento de oportunidades laborales para las nuevas generaciones que la dominen. Por otro, su potencial para desarrollar la capacidad de pensamiento estratégico que permite la toma de decisiones y resolución de problemas complejos propios de un mundo altamente global y digitalizado. Como ya dijo Steve Jobs “Todo el mundo tendría que aprender a programar un ordenador, porque te enseña a pensar (…) Veo la informática como un arte liberal del que aprenderá todo el mundo”. Sea por un motivo o por otro, es evidente que tarde o temprano, la programación, la robótica y la Inteligencia artificial irán tirándose al vacío en todos los sistemas educativos del mundo, puesto que además de ser la base para poder ser creadores de la economía digital, serán necesarios para comprender el funcionamiento de muchas herramientas cotidianas y del mismo mundo.

Cambiando de enfoque, si nos centramos en la dicotomía tecnología-aprendizaje, podemos decir que la tecnología digital tiene el potencial de transformar la educación creando infinitas oportunidades de aprendizaje. Se puede aprovechar para mejorar la comprensión de conceptos complejos y la simulación de realidades alejadas de las aulas. Puede convertirse en un factor de motivación para el alumno, fomentando su curiosidad, provocando su interés y desafiando sus conocimientos para desear aprender más. Además, gracias a la interacción con sistemas expertos, permite al aprendiz recibir buen feedback y aprender de manera autónoma y personalizada. Para David Perkins es importante aprovechar todas estas oportunidades y sincronizarlas con el aprendizaje en el aula.

La tecnología digital tiene el potencial de transformar la educación creando una mejora de la gestión escolar para una educación inclusiva, equitativa y de calidad

Finalmente, la tecnología ofrece una gran oportunidad a la mejora de la gestión escolar y favorecer una educación de calidad. Las plataformas digitales orientadas a la educación son cada vez más compatibles y fáciles de usar. Sus herramientas, facilitan la gestión y comunicación de información entre todos los agentes implicados de la comunidad educativa, padres, profesorado, y alumnado… favoreciendo un seguimiento individualizado eficaz de la evolución y necesidades de cada alumno y alumna. Uno de sus puntos más fuertes es la contribución a mejorar el trabajo en equipo de los docentes, apoderándolos con utilidades que los permiten atender cada alumno y alumna, como equipo, y favoreciendo que cada niño y niña crezca en todo su potencial.

En definitiva, la tecnología ha llegado para quedarse y será lo que la familia humana quiera que sea. Trabajar para que esté alineada con los ODS contribuirá a la mejora del mundo y la vida humana.

Impuls Educació ha realizado el estudio, “La tecnología educativa, una herramienta clave para una escuela de calidad en la era digital” con la participación de expertos de todo el mundo

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