La neuroeducación abre un nuevo espacio de colaboración con el profesorado

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23 May 2023

Saber cómo aprende nuestro cerebro proporciona una base sólida a la hora de aplicarlo a la educación de los alumnos

por Jordi Viladrosa i Clua

La educación es un campo en constante evolución donde las nuevas investigaciones hacen que tengamos una mejor comprensión de cómo aprendemos. En este sentido, la neuroeducación se ha posicionado como una disciplina clave para comprender el funcionamiento del cerebro aplicado al ámbito educativo. Entrevistamos a Anna Forés, quien ha conseguido fusionar de manera magistral la pedagogía y la neurociencia, brindando a docentes, padres y estudiantes herramientas prácticas para mejorar la calidad del aprendizaje. Con una trayectoria consolidada y amplia experiencia en el campo de la educación, Forés es una voz autorizada y una referente en neuroeducación. Es doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, pedagoga y codirectora del Máster de Neuroeducación de la UB. Es coautora de “Els beneficis de la lectura en veu alta” (Enciclopedia).

Entrevista a Anna Forés

Aunque parezca una obviedad, quisiera pedirte que nos hagas una definición de neuroeducación. ¿En qué tiene que ver con la neurociencia? ¿Y por qué crees que es importante para los profesionales de la educación conocerla?

La OCDE, en 2017, dijo que cualquier educador, cualquier maestro, necesita tener cuatro saberes:

  • El primer saber es el saber propio de la materia, si eres un profesor de matemáticas, necesitas saber matemáticas; si eres profesor de música, necesitas saber música.
  • El segundo saber es el saber didáctico o pedagógico, o sea, no solo debes saber matemáticas, sino que también debes saber explicarlas.
  • El tercer saber es el saber tecnológico.
  • Pero el cuarto saber es cómo funciona la mente. Por tanto, la neuroeducación no es una moda, sino una necesidad, porque lo que hace es explicarnos por qué hay cosas que funcionan bien en educación y otras que no.

La neuroeducación aglutina todo el conocimiento que tenemos sobre el funcionamiento del cerebro y lo aplica a la educación. En consecuencia, es muy incipiente todavía porque gracias a la tecnología sabemos qué está pasando en nuestro cerebro cuando estamos aprendiendo.

La neuroeducación aglutina el conocimiento que tenemos sobre el funcionamiento del cerebro y lo aplica a la educación
Actualmente, todo el mundo tiene una opinión más o menos formada sobre la irrupción de la inteligencia artificial en el mundo de la educación. ¿Cuáles son, a tu juicio, las implicaciones de las nuevas tecnologías en el aprendizaje y cómo interviene la neuroeducación?

Nos encontramos actualmente con esta colusión de las tecnologías y de hasta dónde llegarán. Creo que lo que nunca tenemos que perder de vista es que las tecnologías nos deben facilitar el trabajo, lo que conlleva no perder de vista que existe un componente ético sobre el uso que hacemos de ellas. No podemos negarlas, porque en el contexto social que vivimos están presentes, pero sí utilizarlas a nuestro favor.

La neuroeducación en este caso dará también pistas de qué podemos llegar a hacer con estas tecnologías y qué no. Es necesario que pase algo más de tiempo para calibrarlo bien.

¿Cuáles son las prácticas más efectivas para ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades cognitivas como la memoria, la resolución de problemas y la toma de decisiones?

Trabajar las funciones ejecutivas, por ejemplo. Sabemos que en nuestro cerebro existen diferentes áreas y diferentes funciones, pero también sabemos la importancia de las emociones y de la memoria en el aprendizaje. Entonces, ¿cómo trabajamos todo esto? Pues con distintas estrategias; no hay una que sea exclusiva.

A nuestro cerebro, para aprender, le gusta todo lo que intuye que puede ser útil para el futuro. Por eso, existen metodologías como trabajar por proyectos o por retos, que hacen que nuestro aprendizaje sea mucho más abierto y que nuestros chicos y chicas estén mucho más motivados por aprender.

Una pregunta que quizás te han hecho muchas veces es: ¿cuáles son los principales neuromitos o falsas creencias que todavía circulan en el ámbito educativo? ¿Cómo podemos desmentirlos desde el ámbito de tu experiencia?

La ciencia va evolucionando y contenidos que antes nos habían explicado de una forma, ahora sabemos desde la ciencia, desde la evidencia científica, que quizás estábamos equivocados. Creo que debemos tener la humildad de decir “bueno, yo sé lo que sé, pero quizás dentro de dos meses habrá un estudio que me diga que quizás no es de esta manera”.

Los principales neuromitos son estas creencias que tenemos como maestros, porque nos lo explicaron de una determinada manera, porque a veces por las redes corren una serie de afirmaciones que según cómo no sabemos contrastarlas, o porque tendemos como seres humanos que somos a simplificar y quizás no vemos del todo qué hay detrás. Me parece que lo principal que debemos hacer como maestros, como educadores y educadoras es tener un espíritu crítico, ante todo, y saber ver realmente, ya sea de una propuesta en concreto, de una metodología, cuál es la evidencia científica que la sustenta. O sea, todos los maestros, todos los educadores, deberíamos ser científicos en ese sentido y analizar estas buenas o malas prácticas.

Lo que debemos hacer como maestros es tener espíritu crítico y saber ver cuál es la evidencia científica que la sustenta

Así pues, neuromitos hay muchos, los estilos de aprendizaje, las inteligencias múltiples…, hay muchas cosas que todavía necesitan contraste científico para ver que pueden ser de otra manera.

Acabáis de publicar “Los beneficios de la lectura en voz alta” con David Bueno y Antoni Ruiz. Afirmáis que se trata de un “libro dirigido a todos los que queréis que la lectura compartida forme parte de su rutina”. ¿Nos lo puedes explicar un poco más?

Lo que intentamos, básicamente, es ver cuáles son los beneficios que se producen al leer en voz alta. Dado que el estudio lo hemos hecho con familias, hay muchas consignas en el libro para trabajar la lectura en voz alta en familia, como buscar un espacio y un tiempo de lectura. En estas situaciones se dan una serie de beneficios como el hecho de que es un momento que “estamos por ti”, encontrar la forma de hacer esto que hoy en día es tan difícil: tener un rato para las personas; resguardar ese espacio de intimidad. Y, después, todo lo que sea el modelado. Si yo hablo, si yo leo con los más pequeños, también van aprendiendo a entonar, a hacer voces, a comprender mucho mejor el texto. Por tanto, hay muchos beneficios y si lo convertimos en un hábito en casa, haremos buenos lectores después cuando sean adolescentes, que es donde tenemos un gran reto por alcanzar.

Un aspecto que he encontrado interesante es en el capítulo 8 del libro en el que explicáis la “teoría de la mente” y cómo “influye en la competencia empática de las personas”. ¿Por qué es importante esta teoría y por qué la lectura en voz alta podría contribuir a afianzar aspectos clave de la capacidad de socialización?

La teoría de la mente es esa capacidad cognoscitiva de ver al otro como tal. Cuando somos pequeños, a veces confundimos a nuestra persona con otra persona. A partir de más o menos los cuatro años, podemos distinguir lo que soy yo de lo que es el otro. Entonces, cuando yo distingo al otro, también puedo intentar ser empático con él, entender cómo debo relacionarme con ese otro para convivir con él. Por lo tanto, cuando leo en voz alta, justamente podemos ayudar a realizar estas interpretaciones de las lecturas. Por ejemplo, tú lees a este personaje y yo leo a este otro o si son muy pequeños pueden hacer onomatopeyas. La lectura en voz alta nos ayuda a discernir a los diferentes personajes que entran en juego cuando estamos leyendo.

La lectura en voz alta nos ayuda a discernir a los diferentes personajes que entran en juego cuando estamos leyendo
En alguna ocasión te he oído defender la idea de que las habilidades blandas y otras competencias como la creatividad y la imaginación deben ganar peso en el sistema educativo. ¿En qué sentido es necesario repriorizar lo que se enseña y aprende en las aulas?

No voy a ser yo quien haga una crítica contra la información, contra el conocimiento como tal, creo que los conocimientos son imprescindibles, eso es evidente, pero también lo son esas competencias que nos ayudarán en este mundo incierto que nos toca vivir y para el que debemos preparar justamente a nuestros chicos y chicas. Entonces, ¿qué es lo que necesitan para vivir y para convivir? Pues muchos saberes más competenciales que de contenido informativo.

¿Cuáles son los desafíos más importantes que los educadores deben superar a la hora de crear entornos de aprendizaje que sean efectivos para todos?

Una de las primeras premisas o principios de la neuroeducación es que cada niño y cada niña que tenemos delante es diferente y este hecho lo podemos vivir como un problema o como una gran riqueza, porque realmente tenemos esta diversidad. Y lo que debemos hacer es diseñar estrategias de aprendizaje justamente pensando en esta diversidad, no en una curva de Gauss, en la “normalidad”. Por lo tanto, no se trata de incluir a nadie, sino de hacer un diseño para todos.

Cada niño es diferente y debemos diseñar estrategias de aprendizaje pensando en esta diversidad
Cuando hablamos de formación a lo largo de la vida, quizás todavía no hemos asumido del todo qué significa. El profesorado debe formarse en múltiples ámbitos. ¿Qué libros o autores recomendarías para aquellos que desean profundizar en su comprensión de la neuroeducación?

Existen muchos libros y muy interesantes. Pienso que los profesores, los maestros, los educadores debemos seguir leyendo siempre, somos aprendices precisamente para poder seguir enseñando, es cuando nos formamos que podemos enseñar a los demás. Nunca deberíamos perder la curiosidad por estar al día de las novedades.

En cuanto a autores sobre neuroeducación, tenemos a Francisco Mora o Ignacio Morgado. Más centrados en inclusión o diversidad, Nacho Calderón o Coral Elizondo, entre otros.

Como investigadora en equipos como el GR-EMA o el grupo de innovación INDAGAT, seguro que nos puedes dar tu opinión sobre ¿cuál es el futuro de la neuroeducación y cuáles son las áreas que consideras que necesitan más investigación para seguir avanzando en la comprensión de cómo aprende el cerebro?

Nos queda mucho por aprender. Los expertos neurocientíficos dicen que solo conocemos un 10% del conocimiento. Pero gracias a los avances tecnológicos pienso que debemos darnos 5 o 10 años para acabar de saber cómo funciona nuestro cerebro y poderlo después transferir al ámbito educativo.

Por último, ¿qué consejo darías a los docentes que quieren integrar la neuroeducación en su práctica docente en cuanto a la utilidad de la lectura en voz alta?

A pie de aula implantaría la lectura en voz alta por distintos motivos. Por ejemplo, cuando los más pequeños están en el proceso de aprender a leer, lo que sabemos es que no pueden aprender a leer si no han hablado mucho. Por tanto, con ellos hay que encontrar espacios para hablar, hablar, hablar, pero hablar ellos, no nosotros, que tengan mucho vocabulario para que puedan hablar mucho. De esta forma, a la hora de leer, será muy fácil. A veces les obligamos a realizar un proceso lector cuando su cerebro todavía no está maduro, no les hemos dado oportunidad de hablar y no tienen suficiente vocabulario. Entonces su cerebro debe hacer un esfuerzo titánico.

Cuando tienen mucho vocabulario y hablan mucho, a la hora de empezar a leer lo hacen muy bien. Más aún, no lo asocian a frustración sino a placer y, en consecuencia, tendremos futuros lectores. Pero si de pequeños les hemos obligado a leer antes de que su cerebro esté maduro y no les hemos dado oportunidad de hablar ni de tener vocabulario, entonces les cuesta muchísimo y asocian leer a frustración. Y, por eso, en la adolescencia dejan de leer, porque está asociado a frustración y no a placer.

Es importante dejar hablar a los niños para que ganen vocabulario para que así la lectura se convierta en una fuente de placer

Cuando ya empiezan a leer, con los cuentacuentos, por ejemplo, que ellos hagan un papel, que vayan escuchándose unos a otros, crear un ambiente de confianza, de seguridad o más diversión, haciendo escenificaciones… Lo que intentamos es que la lectura esté asociada a placer.

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2024-04-15T10:29:32+00:00
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