Herramientas y recursos para acompañar el proceso de duelo infantil

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5 June 2020

¿Dónde está la abuelita? Ayudar a los infantes a vivir la muerte de los que quieren

Teisa

Teisa Dalmau es psicóloga y experta en neuropsicología, inclusión educativa y atención a la diversidad. Ha dedicado más de 25 años a mejorar la educación formando y orientando profesorado. Ha puesto en marcha proyectos innovadores como el programa Guía de aprendizaje temprano o el programa Troya, una adaptación del proyecto Axenroos para la educación emocional en las primeras edades.

El objetivo del siguiente artículo es dar información, herramientas pedagógicas y recursos para comprender y acompañar el duelo ante la situación de la muerte de un ser querido.

Vivimos en una sociedad que intenta ignorar el sufrimiento. Los esfuerzos se enfocan en la conquista de la felicidad y el bienestar. Una felicidad casi obligatoria en donde la muerte y el dolor no tienen espacio. Alejamos el duelo y todas sus manifestaciones emocionales. Poner palabras a la muerte nos resulta difícil. Los padres y las madres somos modelos en todo, también en el duelo. De nuestra forma de vivirlo, de nuestras explicaciones y respuestas dependerá la forma en que los hijos vivan el duelo ahora y en el futuro.

El niño frente a la muerte

La muerte genera mucha curiosidad en los niños y niñas. Ante la muerte de algún familiar o persona conocida el menor puede reaccionar de dos maneras, o bien realizando un sinfín de preguntas o bien no preguntar nada o casi nada.

Los niños perciben de forma cruda el sufrimiento de los padres y familiares alrededor de una muerte y por eso, a veces, pueden reaccionar protegiendo a los adultos y evitando preguntar o hablar sobre sus sentimientos. Comprenden intuitivamente que con sus comentarios o preguntas añaden más dolor a la situación. Intuyen que ha sucedido algo “muy malo” de lo que no se debe de hablar.

En cualquiera de los dos casos, es vital ofrecer explicaciones, para evitar que, a partir de datos sueltos, imaginaciones y fantasías, generen sus propias explicaciones. La auto explicación puede ser un obstáculo en el proceso de duelo.

De nuestra forma de vivirlo, explicaciones y respuestas dependerá la forma en que los hijos vivan el duelo ahora y en el futuro

Acercarles al misterio de la muerte

La comprensión de la muerte es un proceso que no se da de manera espontánea, depende de la madurez cognitiva del niño y de la cultura sobre la muerte que le rodea. Para dar respuestas que faciliten la comprensión sobre la muerte, hay que tener en cuenta, además de dichos conceptos, el estilo familiar y la personalidad del niño.

Ideas claves:

  1. La universalidad
  2. La irreversibilidad
  3. La causalidad
  4. Las consecuencias

Anunciar la muerte de un ser querido

Comunicar la muerte de un ser querido no es tarea fácil. Hacerlo de manera cercana, honesta y cariñosa puede ayudar al niño a sentirse menos confundido.

Algunas sugerencias son:

  1. La comunicación se ha de llevar a cabo mediante personas muy cercanas, preferentemente los padres; en el caso de no ser posible lo tendrá que hacer la persona que tenga un mayor vínculo con el niño/a.
  2. Se debe comunicar lo más pronto posible, sin dilatarlo en el tiempo, para evitar que se entere por otras fuentes.
  3. Es importante escoger un lugar íntimo, libre de interrupciones y donde puedan expresar libremente sus emociones.
  4. Se debe hablar de lo ocurrido poco a poco, empezando a hablar de algo que el niño o niña ya sepa. Por ejemplo: “Ha pasado algo muy triste.” “Sabes que mamá ha estado muy enferma” , “Sabes que el abuelo es muy mayor”, “Sabes que papá se fue de viaje en avión”… . Luego se puede comunicar con delicadeza “Te tengo que dar una triste noticia”, “mamá/papá ha muerto, ya no estará con nosotros porque ha dejado de vivir. Nosotros le queremos mucho y él nos quiere a nosotros mucho también, lo vamos a echar muchísimo de menos” (William C. Kroen,1996).
  5. Hablar con tanta claridad y sinceridad como sea posible. No tratar de atenuar la noticia usando lenguaje indirecto, como “está descansando” o “se durmió” o “se fue de viaje” Estas informaciones suelen confundir a los niños y acaban produciendo temores, por ejemplo, es frecuente encontrar niños con dificultades para dormir cuando se les ha dicho que el fallecido “se quedó dormido o se durmió”.
  6. Es importante asegurarse de crear un ambiente en donde el niño se sienta con libertad para hacer preguntas. Si no se sabe la respuesta se puede optar por responder que necesitamos tiempo para pensarla o bien que no sabemos la respuesta y que buscaremos a alguien que nos ayude a encontrar la respuesta.

Acompañar y comunicar en el proceso de duelo

No hay fórmulas mágicas, pero la forma de comunicarnos marcará sin duda la calidad del proceso de duelo del niño. Algunas consideraciones para facilitar la comunicación:

  1. Mirar a sus ojos, ponerse físicamente a su altura.
  2. Escucha activa.
  3. Es más importante acompañar, sostener y escuchar sin prejuicios.
  4. Respetar los silencios.
  5. Poner palabras a sus emociones.
  6. Mantener la calma ante reacciones de ira.
  7. Mostrar empatía.
  8. Evitar frases hechas del tipo “tú eres valiente” “no llores, tu madre no lo querría” “en seguida te olvidarás” “todo pasará” etc.
  9. Repetir las explicaciones.
  10. Repetir tantas veces como sea necesario, al niño, que se le ama.
  11. Compartir las creencias y la fe.
  12. Anticipar al niño lo que sucederá en los siguientes días al fallecimiento.

Los niños y el duelo

La OMS define el duelo como la respuesta normal, apropiada y saludable de una persona frente a una pérdida. Es decir, es un proceso normal de adaptación que sigue a la pérdida de un ser querido.

  1. Es un proceso, por tanto, requiere de un tiempo y no es inmediato.
  2. Es un proceso, así que es dinámico y activo, tiene altibajos.
  3. Es una respuesta normal, no es una enfermedad. Es sano mostrar determinadas reacciones.
  4. Es único: es la respuesta normal y saludable de una persona. Hay muchos duelos, tantos como personas.
  5. Es un proceso de adaptación y requiere de un trabajo y elaboración personal para aprender habilidades y recursos.

Según William Worden para asimilar adecuadamente la muerte de un ser querido es necesario realizar las siguientes tareas:

  1. Aceptar la realidad de la muerte.
  2. Trabajar el dolor y las emociones asociadas.
  3. Adaptarse a la ausencia del fallecido.
  4. Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

Como indica el último punto, el proceso de duelo finaliza cuando la persona puede recordar el pasado y a su ser querido, sin sentir malestar, con afecto sereno, “superando”, así su pérdida (Barreto y Soler, 2007 ).

Es muy probable que los niños reaccionen y se comporten de formas inesperadas o desagradables mientras dura el proceso de duelo. Por ello hay que tener presente por un lado que los límites deben estar bien establecidos y ser firmes en ellos y por otro lado, debemos actuar sobre el duelo y no sobre la conducta; podemos hablar del dolor que siente por el vacío que ha dejado una persona en lugar de castigar sus reacciones violentas. Hablar del dolor, la pena, la tristeza o la rabia hará que se sienta comprendido y quizá eso ayude a mejorar su comportamiento.

Hay que tener presente que los límites deben estar bien establecidos y ser firmes en ellos, y debemos actuar sobre el duelo y no sobre la conducta

Recursos y actividades que ayudan en el proceso del duelo

El juego, la producción gráfica, la lectura de cuentos o el visionado de películas son excelentes recursos para promover el diálogo y la comunicación. Pero lo más valioso de cualquier actividad que se planifique sin duda alguna será la presencia de la figura de referencia del niño. El “estar”, sin duda, se convertirá en el mejor chaleco salvavidas para el menor.

Algunos ejemplos son:

Expresión escrita: carta colectiva, carta personal de cada uno/a. A lo mejor se les ha quedado algo sin contarle y lo pueden hacer ahora. Siempre desde lo positivo y desde el recuerdo cariñoso de esa persona. Escribir un poema, la letra de alguna canción, etc.

Comentar en familia alguna historia vivida con la persona fallecida.

Expresión artística: Dibujos personales, murales colectivos, collages, etc. Expresarse sin ningún límite y posteriormente interpretar el resultado.

Para más información y recursos descargar el artículo completo.

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2023-03-02T10:47:52+00:00

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