La vuelta a las aulas necesita una cuidadosa evaluación de los riesgos y un buen plan

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14 June 2020

En septiembre todos preparados para dar la mejor respuesta

Por Ana Moreno

Impuls Educació, consciente de la importancia de sumar, ha preparado una encuesta para el profesorado con la intención de recoger información para hacer una evaluación cuidadosa de la situación de excepcionalidad creada en las escuelas por la Covid-19. Aprender de la experiencia nos servirá para elaborar la Guía Preparados para dar la mejor respuesta educativa a la Covid-19. Cuando tengamos los datos, se analizarán haciendo una comparación y contraste con los resultados otros estudios de reconocido prestigio, y se elaborará la guía.

Esta pandemia mundial ha puesto de relieve la importancia de la colaboración de todos los estamentos sociales para paliar las consecuencias

Colaborar y aprender de la experiencia son claves para salir fortalecidos

Los medios hablan mucho de brecha digital y equidad educativa. En estos momentos es lo que más preocupa. Pero a pesar de que priorizar el acceso de todo el mundo a la continuidad educativa en la situación presente es muy importante, no parece el aspecto más complicado de resolver y hace falta también una mirada que alcance todas las dimensiones educativas de una generación de niños y jóvenes que tendrán que liderar la sociedad en un momento no tan lejano, la recientemente nombrada generación Covid-19.

Esta pandemia mundial ha puesto de relieve la importancia de la colaboración de todos los estamentos sociales, gobiernos, empresas, instituciones públicas y privadas, locales e internacionales, para paliar las consecuencias sanitarias, educativas y económicas.

Estudio Fundació Bofill

En todos los países se han hecho estudios y propuestas. En este artículo destacamos especialmente dos trabajos de referencia. El primero, ha sido escogido por razones de proximidad y calidad, es el liderato por la Fundació Bofill donde desde una mirada de equidad y transformación educativa propone 10 medidas de choque y reformas que considera prioritarias:

  1. Formación docente en la nueva ecología del aprendizaje y la personalización

  2. Revisar y fortalecer la función tutorial y de orientación de los centros
  3. Revisión curricular, aprendizaje y evaluación competencial
  4. Una política para los centros de alta complejidad
  5. Una política de lucha contra la segregación escolar
  6. Políticas de lucha contra el abandono educativo
  7. Auténticas políticas de acompañamiento familiar a la escolaridad
  8. Políticas y entornos educativos 360 o (y 365 días), equitativos y de calidad
  9. Políticas educativas y prácticas docentes informadas en la evidencia

Aunque pueda parecer una propuesta ambiciosa, después de la situación de excepcionalidad a la que la pandemia de la Covid-19 ha llevado al mundo entero, está más que justificada, con un presente y un futuro incierto, pero quizás ahora más “imaginable” que nunca.

Se han recogido datos de más de 50 países en diferentes momentos de la crisis sanitaria y ya hay publicados tres estudios

Aprender de la pandemia. De la disrupción a la educación

El segundo estudio, que ha sido escogido por razones de amplitud e internacionalidad, es fruto de la colaboración continuada desde el inicio de la pandemia, de la OCDE y la Iniciativa Mundial de Innovación en Educación de la Universidad Harvard. Ambas instituciones, con el fin de ayudar a los responsables de los sistemas educativos de todo el mundo a tomar decisiones, han recogido datos de más de 50 países en diferentes momentos de la crisis sanitaria y ya llevan publicados tres estudios muy valiosos.

El primero fue Orientaciones para guiar la respuesta educativa a la pandemina COVID-19, que a partir de lo que hacían los diferentes países proponía unas claves para hacer frente a la situación de confinamiento. El segundo Supporting the continuation of teaching and learning during the COVID-19 pandemic. Annotated resources for online learning, aportaba una compilación de herramientas y recursos por la formación en linea, y lo tercero Aprendiendo de la pandemia. De la disrupción a la innovación, después de consultar por encuesta en 59 países, propone 15 factores a tener en cuenta a la hora de mantener la continuidad de la educación en una segunda fase de la pandemia.

Este último estudio es especialmente interesante en la hora de preparar el curso escolar próximo. El informe empieza diciendo que los sistemas educativos muestran un notable capacitado de recuperación, resiliencia y compromiso con la educación, estableciendo estrategias orientadas a garantizar la continuidad educativa en condiciones extremadamente difíciles. La mayoría de estas estrategias se centraron en garantizar la continuidad del aprendizaje académico dejando de lado el desarrollo socioemocional de los alumnos y además, no todos los alumnos pudieron participar en igualdad de condiciones en las actividades previstas. El estudio destaca que aunque, la mayoría de los países encuestados se esforzaron para ofrecer oportunidades alternativas de aprendizaje, menos de la mitad de alumnas pudieron acceder al currículum previsto.

Una reflexión importante de los investigadores es que, aunque solo el 61% de gobiernos reconocen haber ofrecido formación profesional especial a su profesorado, el esfuerzo realizado, tanto por el profesorado como los alumnos para encontrar nuevas formas de enseñar y aprender a distancia representan un gran potencial para aumentar la eficacia pedagógica de la educación del futuro. En este sentido el estudio destaca, como ya hacía el Informe Delphi sobre personalización de la educación elaborado por Impuls Educació, la relevancia del papel de la tecnología para mejorar la atención a las necesidades personales de aprendizaje de cada alumno.

Según los autores del informe, de este periodo de esfuerzos continuados para mantener la educación, podemos aprender dos lecciones: 1) Se ha puesto de manifiesto de manera clara la brecha digital existente entre los diferentes grupos socioeconómicos, y por tanto hay que priorizar medidas que integren a todos los alumnos plenamente; 2) Para mejorar la educación del siglo XXI hará falta el acceso a la tecnología y la competencia digital del profesorado.

El informe destaca los siguientes 15 factores para mantener la continuidad en la segunda fase de la pandemia

  1. Prepararse. Desarrollar estrategias dinámicas de continuidad educativa que se ajusten rápidamente.
  2. Aprender de la experiencia y elaborar un plan de contingencia.
  3. Desarrollar protocolos para mantener la distanciamiento física en los centros adaptables a las circunstancias de cada centro.
  4. Crear un sistema eficaz de enseñanza a distancia. Es necesario tener un plan B y preparar a los alumnos, profesionales, y familias.
  5. Reforzar un ecosistema de aprendizaje más amplio que incorpore otros agentes que pueden hacer viable el aprendizaje a distancia.
  6. Mantener un desarrollo profesional continuo y profundo del profesorado.
  7. Desarrollar la capacidad de aprendizaje mixta, en linea y presencial. Integrar los espacios, el tiempo, las personas y las tecnologías.
  8. Evaluar las necesidades y los resultados de los alumnos. Estrategias individualizadas para mantener el compromiso de cada alumno y su familia con su educación.
  9. Recuperar la pérdida de aprendizaje para minimizar el impacto a largo plazo.
  10. Reequilibrar el currículum. Oportunidad que nos da la pandemia para adaptar la educación al s. XXI.
  11. Desarrollar un sistema de comunicación efectivo es un punto crítico.
  12. Fomentar un estilo de dirección con capacidad de adaptación y apoyo a la innovación.
  13. Ofrecer autonomía y apoyo diferenciado según el contexto de cada escuela para conseguir una continuidad educativa efectiva.
  14. Promover la innovación. Claridad estratégica de objetivos y gran flexibilidad de medios.
  15. Aprovechar recursos. La educación tendría que ser una inversión prioritaria después de la pandemia.

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