Aprender para seguir aprendiendo toda la vida

26 March 2021

Las evidencias de como aprendemos ayudan a los docentes a guiar el aprendizaje para que sea efectivo

Por Jordi Viladrosa i Clua

Héctor Ruiz Martín es director de la International Science Teaching Foundation y experto en psicología cognitiva de la memoria y del aprendizaje, disciplinas en las cuales se centra una parte de su investigación. También es autor de ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza (Editorial Escalón), y de Conoce tu cerebro para aprender a aprender (ISTF).

La trampa de un currículum orientado a los exámenes y a los resultados académicos cuantitativos dificulta el aprendizaje efectivo de las estrategias vinculadas a las evidencias científicas sobre cómo aprende nuestro cerebro. Superar exámenes y otorgarles un valor elevado en la evaluación de una materia o de un curso transmite un mensaje al estudiante en el sentido que hace falta que utilice técnicas de estudio útiles para demostrar lo que ha aprendido en el corto plazo. Un tipo de autoengaño, puesto que a medio y a largo plazo estos métodos son en general bastante ineficaces. Sin el esfuerzo cognitivo que comportan la evocación o el razonamiento, el aprendizaje caduca en relativamente poco tiempo. Héctor Ruiz plantea en esta obra un objetivo global para docentes: guiar el aprendizaje de sus estudiantes, y hacerlo de una manera efectiva y validada por la evidencia científica. Una obra, pues, para aprender a aprender.

El uso de estrategias de aprendizaje efectivas, no todas ellas innatas, son predictores de éxito académico basándonos en la investigación científica de la neurociencia y de las ciencias cognitivas sobre el funcionamiento del cerebro. El autor desgrana en ocho capítulos cómo aprende el cerebro, concentrarse, pensar, recordar, olvidar, diversificar, motivarse y controlarse para aprender. No menos interesante es el anexo donde Ruiz describe brevemente algunas estrategias de aprendizaje poco efectivas pero bastante utilizadas por nuestros estudiantes.

A partir del segundo encontramos al final de cada capítulo algunas recomendaciones prácticas, a partir de una idea clave a manera de resumen, precedida de una elaborada compilación de argumentos y ejemplos que hacen de esta obra un manual útil, muy estructurado y de consulta ágil para quien quiera saber cómo aprende nuestro cerebro basados en la investigación científica disponible.

Sintetizamos a continuación algunos aspectos aportados por el autor que hemos considerado interesantes.

Héctor Ruiz plantea en esta obra un objetivo global para docentes: guiar el aprendizaje de sus estudiantes, y hacerlo de una manera efectiva y validada por la evidencia científica. Una obra, pues, para aprender a aprender.

El primer capítulo explora los modelos básicos que ha utilizado la ciencia para explicar cómo funciona la memoria y como se produce el aprendizaje. Nos ha gustado comprobar que Héctor Ruiz no ningunea esta facultad humana, un aspecto que cuenta actualmente con un buen número tanto de defensores como de detractores. Y, relacionado con ella, la importancia que tienen los conocimientos previos en la hora de adquirir nuevos aprendizajes de manera sólida.

En el segundo capítulo  se  destaca el papel que tienen las distracciones, la carga cognitiva ajena (p. 47), durante las tareas de aprendizaje y, naturalmente, su relación con la atención y sus limitaciones. La idea clave de este capítulo es que para optimizar el tiempo dedicado al estudio tenemos que focalizar nuestros recursos cognitivos en el objeto de aprendizaje y gestionar sus limitaciones (p. 58). Las recomendaciones prácticas son las siguientes:

  • Eliminad los posibles distractores del entorno de estudio.
  • Estableced una rutina horaria para las sesiones de estudio.
  • Planificad los objetivos de cada sesión de estudio.

En el tercer capítulo se nos presenta la memoria como la gran aliada del raciocinio.

Recordar es una forma mucho más sencilla, rápida y efectiva de resolver un problema (p. 69)

El aprendizaje, nos hace notar el autor, tiene que ser activo en el sentido que se trata de una actividad mental que comporta el hecho de aprender pensando. Si no se busca encontrar sentido en aquello que se estudia, ninguna estrategia de aprendizaje será bastante eficaz. De ahí la importancia de priorizar la elaboración por delante de la simple repetición. La idea clave es que la mejor manera de anclar en nuestra memoria aquello que estamos estudiando es dándole sentido y relacionándolo expresamente con otras cosas que ya sabemos (p. 84). Las recomendaciones prácticas de este capítulo son:

  • Explicaos a vosotros mismos lo que estéis aprendiendo.
  • Interrogaos periódicamente.
  • Estableced conexiones con aquello que aprendáis.
  • Probad diferentes aproximaciones.
  • Utilizad recursos visuales.
  • Usad estrategias mnemotécnicas cuando sea oportuno.

El capítulo 4 nos proporciona una de las claves más importantes del aprendizaje: para afirmar que hemos aprendido algo, tenemos que ser capaces de extraerlo de nuestra memoria (p. 93). De los tres procesos de aprendizaje que el autor menciona en este trabajo: codificación – almacenamiento – evocación, la práctica cotidiana suele hacer hincapié en el tercero, el cual, de hecho, y de acuerdo con la evidencia científica, nos recuerda que es mucho más efectivo evocar lo que hemos aprendido que volver a estudiarlo, a pesar del coste cognitivo que suele suponer. La idea clave es que para fortalecer el aprendizaje de la manera más eficaz, tenemos que repasar lo que hemos aprendido tratando de recuperarlo de nuestra memoria y no solo volviéndolo a estudiar (p. 109). Las recomendaciones que nos ofrece el autor son:

  • Cuando repaséis, no releáis; evocad.
  • Autoevaluaos.
  • Buscad feedback después de evocar.
  • Esforzaos de veras antes de consultar la respuesta.
  • Enseñad a otros.

El papel del olvido y de las emociones en el aprendizaje son dos aspectos en los que se centra el quinto capítulo. Una de las técnicas más comunes para hacer frente al olvido ha sido siempre la repetición, pero para que sea más efectiva, el autor argumenta que hace falta que pase un tiempo entre el estudio y el repaso o práctica de lo estudiado. La técnica de trabajo intelectual que se  deriva es que cuando la práctica de la evocación se combina con la práctica espaciada, conseguimos mejores resultados. Si, además, el estudio inicial se lleva a cabo mediante la elaboración, mejor imposible (p. 125). La idea clave de este capítulo es que para aprender de manera más efectiva, es importante repasar lo que se ha estudiado y no concentrar estudio y repaso en una misma sesión, sino que hay que espaciarla en el tiempo (p. 133). Entre las recomendaciones prácticas tenemos:

  • Organizad el temario que se tenga que estudiar y estableced un calendario de trabajo.
  • Entrelazad vuestras sesiones de estudio.
  • No sobreestudiéis.
  • Dormid las horas necesarias.
  • No lo dejéis todo para el último día.

El reto de utilizar un conocimiento en un contexto diferente del que se adquirió, la denominada transferencia del aprendizaje es el punto clave del capítulo 6. Esta acción no es nada sencilla y  tienen un papel relevante los contextos en que tiene lugar el aprendizaje, tanto los de tipo físico como los mentales. Con palabras del autor: Hacer uso de varios ejemplos para aprender un concepto o un procedimiento contribuye significativamente a nuestra capacidad de transferirlo porque incrementa la cantidad de contextos que lo activarán en nuestra memoria (p. 154). El autor recomienda:

  • Estudiad a partir de ejemplos variados.
  • Entrelazad los temas y los procedimientos objeto de estudio.
  • No rehuséis otros entornos para aprender.

El capítulo 7 parte de la afirmación que la motivación es clave para el aprendizaje (p. 157). La motivación exige que haya un motivo, una meta. En función de las metas que se proponga cada estudiante tendrán lugar unas conductas u otras: unas serán de rendimiento (calificaciones) y otras de aprendizaje. A esta situación hace falta que  añadimos la confianza para lograr la mencionada motivación, vinculada al constructo psicológico denominado autoeficacia (p. 163). Otro elemento a considerar es el papel que  tienen la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento ante el aprendizaje y su repercusión en el rendimiento académico. La idea clave es la necesidad de comprender los factores que modulan la propia motivación para poder intervenir (p. 181). Las recomendaciones para la práctica son:

  • Reconsiderad a que atribuís vuestros éxitos o fracasos en el proceso de aprendizaje.
  • Relativizad estos errores y fracasos.
  • Evaluad vuestro sentido de autoeficacia y reflexionad sobre ello.
  • Probad nuevas formas de abordar el aprendizaje.

Héctor Ruiz dedica el último capítulo a la facultad de autorregular el aprendizaje, el autocontrol; tanto si nos referimos al cognitivo como al emocional. Regular las emociones es muy relevante para los estudiantes por dos motivos: influyen sobre el rendimiento y tienen un peso importante en el factor motivación. Como idea clave tenemos que planificar el estudio, seleccionar las estrategias más adecuadas y evaluar los resultados; y hacerlo también en el ámbito emocional, comporta la autorregulación del aprendizaje. Como recomendaciones prácticas tenemos:

  • Utilizad estrategias de estudio eficaces.
  • Utilizad la reevaluación cognitiva para mantener fuerte vuestra autoeficacia.
  • Evitad las distracciones durante el estudio y el examen.
  • No dejéis todo el estudio para última hora.
  • Relajaos antes del examen.

Esta obra es una versión escrita en un registro más divulgativo del manual técnico ¿Cómo aprendemos? (2020) del mismo autor. Se trata de conseguir que el aprendizaje perdure en el tiempo, que sea transferible y que sirva de base para la adquisición de nuevos aprendizajes a lo largo de toda la vida.

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2021-05-18T08:15:06+00:00March 26th, 2021|Tags: , , , |
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