Tributo a Sir Ken Robinson, un caballero al rescate de la educación

7 October 2020

¿Por qué la creatividad es la competencia más importante para el futuro de la humanidad y el planeta?

Por Ana Moreno

El Covid-19 ha puesto en jaque al mundo, todos los sistemas se tambalean, también el educativo. Para salir de esta ya no funcionan las antiguas dinámicas y formas de pensar, necesitamos innovar, hacer las cosas de una forma diferente. Esto es posible gracias a una gran amiga, aunque aún bastante desconocida por muchos, la creatividad.

Según el recientemente desaparecido profesor Sir Ken Robinson, la creatividad es la capacidad humana natural, más abundante y también más necesaria para la supervivencia del ser humano.

El año 2006, en la conferencia TED de California, Sir Ken dio un toque mortal al mundo educativo “las escuelas están matando la creatividad”, dijo. Su grito se oyó en todo el planeta, con más de 60 millones de visualizaciones, se estima que 380 millones de personas en 160 países han escuchado sus palabras. Por supuesto nadie quedó indiferente, a unos les pareció un visionario, a otros un loco, y no a pocos un provocador buscando popularidad. Sin embargo, si volvemos a oír la misma conferencia hoy, seguramente nuestra opinión será diferente. En su charla de apenas 20 minutos, habla de forma amena y simpática, de tres cosas, de la extraordinaria evidencia de la capacidad creativa con la que nace cada ser humano, de que no tenemos ni idea en lo que va a pasar en el futuro, y finalmente del interés que despierta la educación a todos los niveles.

Pero, ¿quién era Ken Robinson? Caballero de la Reina Isabel II de Inglaterra desde 2003. ¿Por qué mereció este honor? y ¿cómo llegó a abanderar tal revolución educativa?

La creatividad es la capacidad humana natural, más abundante y también más necesaria para la supervivencia del ser humano.

Sir Ken Robinson

Ken Robinson nació en 1950 hijo de una familia de clase trabajadora con siete hijos. A los cuatro años contrajo una poliomielitis que le dejó importantes secuelas y le obligó a asistir a un colegio para niños con necesidades especiales. Cuando aún era un niño su padre tuvo un accidente laboral que le dejó tetrapléjico. Sin embargo, gracias a su tesón y el apoyo familiar consiguió estudiar en la universidad y hacer estudios de doctorado. Su tesis doctoral fue sobre las posibilidades del drama y el teatro en la educación.

Entre sus numerosos trabajos de asesoramiento, docencia e investigación destacamos que fue director del proyecto “The Arts in Schools Project”, para mejorar el aprendizaje de las artes en las escuelas de Inglaterra y Gales. Durante 12 años enseñó educación artística en la Universidad de Warwick, siendo portavoz del propio departamento y acabando como profesor emérito de la misma universidad.

A finales de los 90 el Ministro de Educación y Empleo británico le encargó un comité consultivo nacional sobre educación creativa y cultura. Dicho comité realizó la mayor investigación nacional sobre la importancia de la creatividad en educación y la economía del Reino Unido. Y publicó el llamado, informe Robinson, cuyo título real era “Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación”. El informe ponía de relieve el escaso papel que hasta entonces había recibido la creatividad y la importancia que sobre ella recaía el futuro, del país y de la propia humanidad. The Times publicó sobre el informe:

“Este informe plantea algunos de los temas más importantes con los que se enfrentan los negocios en el siglo XXI. Debería tener a cada director ejecutivo y director de recursos humanos golpeando la mesa y exigiendo acciones”.

Utilizó la creatividad para resolver conflictos de todo tipo y trabajó con ministros siendo la figura central en la creación de una estrategia para el desarrollo de la creatividad y la economía que formó parte del Proceso de Paz con Irlanda del Norte.

Fue uno de los cuatro asesores internacionales del gobierno de Singapur para crear su estrategia que les llevó a ser el entorno creativo del sureste asiático. Ha sido aclamado por la revista Fast Company como uno de los “pensadores de élite en creatividad e innovación”.

En 2003 la Reina Isabel II le nombró caballero por sus servicios a las artes. Además Sir Ken era feliz apoyando organizaciones benéficas.

Su pensamiento se recoge en tres de sus principales libros. El primero de ellos lo editó en 2001 “Fuera de nuestras mentes: aprende a ser creativo” del que John Cleese dijo “ Ken Robinson escribe brillantemente sobre las diferentes formas en las que la creatividad es infravalorada e ignorada en la cultura occidental y especialmente en nuestros sistemas nacionales de educación”. El segundo libro, “El elemento: cómo encontrar tu pasión, puede cambiarlo todo” fue publicado por Penguin en 2009 y traducido a 21 idiomas. El elemento se refiere a la experiencia del momento en que el talento personal se encuentra con la pasión personal. Este encuentro, argumenta, es cuando somos más nosotros mismos, nos sentimos más inspirados y logramos lo mejor. El libro se basa en historias de artistas creativos. El tercer libro, “Escuelas creativas”, fue publiado en 2015 y está inspirado en su famosa charla TED “Cómo la escuela mata la creatividad”. En él quiere dar una respuesta a todos aquellos que le escucharon y no entendieron a qué revolución se refería.

Toda su obra adquiere en momentos como los actuales una dimensión especial, pues sus propuestas reformistas sobre educación y el papel que la creatividad debería jugar en ella, ya no son meramente ideas sino que se han convertido en una urgencia para todos los sistemas educativos del mundo.

Este artículo está dedicado a recoger parte de su gran legado. Para ello se han escogido algunas de sus ideas más representativas sobre lo que era su pasión, la mejora de la educación y que se recogen en su libro “Escuelas creativas”.

Sus propuestas reformistas sobre educación y el papel que la creatividad debería jugar en ella, ya no son meramente ideas sino que se han convertido en una urgencia para todos los sistemas educativos del mundo.

Mejores ideas de Sir Ken para la transformación que necesitamos

“La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe” H. G, Wells

La educación necesita una transformación

La educación es, en efecto, nuestra mayor esperanza. Pero no el viejo estilo fruto de la Revolución Industrial, sino un nuevo sistema educativo que nos ayude a enfrentarnos a los desafíos actuales y que potencie los talentos naturales que todos tenemos dentro. No se trata de reparar el sistema sino cambiarlo y transformarlo.

Finalidad de la educación

Para poder transformar la escuela el primer paso es revisar la finalidad de la educación. La finalidad de la educación es capacitar a los alumnos para que comprendan el mundo que les rodea y conozcan sus talentos naturales con objeto de que puedan realizarse como individuos y convertirse en ciudadanos activos y compasivos”.

La educación es nuestra mayor esperanza. Es necesario un nuevo sistema educativo que nos ayude a enfrentarnos a los desafíos actuales y que potencie los talentos naturales que todos tenemos dentro. No se trata de reparar el sistema sino cambiarlo y transformarlo.

¿Cómo se puede formar parte de este cambio? 

Podemos empezar por distinguir tres formas de discernimiento: una crítica de la situación actual, una visión de cómo debería ser y una teoría transformadora para pasar de una a otra.

Esta revolución se fundamenta en: la fe en la valía del individuo, en el derecho a la autodeterminación, en el potencial de evolución y de realización personal del ser humano y en la importancia de la responsabilidad cívica y del respeto a los demás.

¿Por qué la educación es un tema tan candente en la política?

La educación influye de forma decisiva en la prosperidad. En los últimos veinticinco años, los rápidos avances en tecnología digital y el gran crecimiento de la población han transformado el sector empresarial. Los gobiernos saben que una población activa instruida resulta determinante para la prosperidad económica nacional.

La segunda razón es la cultural. La educación es una de las principales vías que tienen las comunidades para transmitir sus valores y tradiciones de una generación a otra.

La tercera razón es la social. Uno de los objetivos de la educación es brindar a todos los alumnos, al margen de su condición social oportunidades para prosperar y convertirse en ciudadanos activos y comprometidos.

Y la cuarta razón es la personal. Que todos los alumnos adquieran conciencia de su dignidad y potencial y lleven una vida plena y productiva.

Pero mejorar el rendimiento escolar no es fácil. Es necesario tener en cuenta muchos factores: falta de motivación, pobreza, marginación social, circunstancias familiares, ausencia de infraestructura y de financiación de las escuelas, la presión que suponen los exámenes y las evaluaciones, etc., pero también la baja calidad educativa y los métodos de enseñanza.

Las investigaciones y la experiencia práctica evidencian de forma reiterada que los factores determinantes para aumentar el rendimiento escolar son la motivación y las expectativas de los alumnos.

Pero la respuesta política ha sido contraria a la recomendada, normalizando contenidos, enseñanza y evaluación, en lugar de mejorar la calidad de la enseñanza, tener un plan de estudios amplio y equilibrado y aplicar sistemas de evaluación formativa y comprensiva. De forma que se crean más problemas que se resuelven. Este fracaso se debe en parte a que las personas no son todas iguales ni tampoco sus capacidades y forma de ser.

La educación debería ofrecer a todos los alumnos las mismas oportunidades de explorar sus verdaderas capacidades y poder así realizarse en la vida. Sin embargo, el sistema parece empeñarse en crear personas conforme a determinados conceptos de talento y necesidad económica, y están destinados a producir ganadores y perdedores.

El cambio se produce cuando se conjugan tres aspectos fundamentales: la posibilidad de llevar a cabo innovaciones radicales dentro del sistema educativo; el poder de los líderes con visión de futuro para conseguir esos cambios, y la necesidad de que directores y profesores creen en las escuelas las condiciones adecuadas para que los alumnos desarrollen todo su potencial.

La posibilidad de llevar a cabo innovaciones radicales dentro del sistema educativo; el poder de los líderes con visión de futuro para conseguir esos cambios, y la necesidad de que directores y profesores creen en las escuelas las condiciones adecuadas para que los alumnos desarrollen todo su potencial.

La educación es un proceso orgánico, no industrial

Trata con personas vivas, que tienen emociones, sentimientos, talentos y circunstancias vitales. Se ven influidas por lo que sucede y, a su vez, influyen en la vida de los demás. Pueden oponerse o colaborar, implicarse o desentenderse. Así pues, es básico entender que las personas se desarrollan en unas determinadas condiciones, en otras no.

Los cuatro principios fundamentales de su desarrollo serían:

  • Salud: bienestar del alumno en su conjunto: intelectual, físico, espiritual y social
  • Ecología: interdependencia clave de todos estos aspectos del desarrollo de cada alumno y en el conjunto de la comunidad
  • Justicia: cultivar los talentos y el potencial de todos los alumnos, al margen de sus circunstancias, y respeto a las funciones y responsabilidades de quienes trabajan con ellos.
  • Cautela: crear condiciones óptimas para el desarrollo humano basadas en la compasión, la experiencia y la sabiduría práctica.

Se trata de vigorizar una cultura orgánica en los propios centros.

La cultura de la escuela y los fines de la educación

La cultura de las escuelas debería cumplir los cuatro fines de la educación:

  • Económico: “La educación debe capacitar a los alumnos para convertirse en personas responsables e independientes económicamente”. Este nuevo desafío consiste en fomentar modelos educativos que animen a los jóvenes a implicarse en las cuestiones económicas mundiales relacionadas con la sostenibilidad y el bienestar ambiental, es decir, en orientarlos hacia actividades económicas que impulsan el respeto y la renovación de los recursos naturales en vez de optar por los que explotan y agotan el medio ambiente.
  • Cultural: “La educación debe capacitar a los alumnos para comprender y valorar su propia cultura y respetar todas las demás”. Las prioridades culturales de las escuelas deberían ser tres: 1) ayudar a los alumnos a entender su propia cultura; 2) conocer otras distintas a la suya; 3) fomentar un clima de tolerancia y de coexistencia cultural.

Las prioridades culturales de las escuelas deberían ser tres: 1) ayudar a los alumnos a entender su propia cultura; 2) conocer otras distintas a la suya; 3) fomentar un clima de tolerancia y de coexistencia cultural.

  • Social: “La educación debe capacitar a los jóvenes para convertirse en ciudadanos activos y compasivos”. Para ello las escuelas deben convertirse en entornos que practican principios de civismo ciudadano y democrático en su funcionamiento diario.
  • Personal: “La educación debe capacitar a los jóvenes para relacionarse con su mundo interior, además de hacerlo con el mundo que les rodea”. La educación consiste en enriquecer las mentes y los corazones de los seres humanos. Aquello que las personas aportan a su entorno está determinado en gran medida por cómo viven su mundo interior. Personalizar requiere un cambio cultural, repercute en el currículum, los métodos de enseñanza y la evaluación.

La educación consiste en enriquecer las mentes y los corazones de los seres humanos. Aquello que las personas aportan a su entorno está determinado en gran medida por cómo viven su mundo interior.

Ocho competencias fundamentales

Los cuatro fines de la educación sugieren a su vez ocho competencias fundamentales que las escuelas deberían facilitar a sus alumnos para que tengan éxito en sus vidas:

  1. Curiosidad: capacidad de hacer preguntas y de explorar cómo funciona el mundo
  2. Creatividad: capacidad de generar nuevas ideas y ponerlas en práctica
  3. Crítica: capacidad de analizar la información e ideas y elaborar argumentos y juicios razonados
  4. Comunicación: capacidad de expresar pensamientos y sentimientos con claridad y confianza en una diversidad de medios y formas
  5. Colaboración: capacidad de colaborar constructivamente con otras personas
  6. Compasión: capacidad de ponerse en la piel de otras personas y actuar en consecuencia.
  7. Calma: capacidad de conectar con la vida emocional interior y desarrollar un sentido de armonía y equilibrio personal.
  8. Civismo: la capacidad de implicarse constructivamente en la sociedad y participar en los procesos que la sustentan.

Encontrar un método

Una de las innovaciones recientes más interesantes en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje es lo que se conoce como “pensamiento de diseño”. Se trata de una metodología que actualmente aplican muchas organizaciones y cada vez más escuelas. Se basa en las técnicas creativas y analíticas que utilizan los diseñadores profesionales para identificar y resolver problemas y para crear nuevos productos y servicios. Suele ser interdisciplinario y fomenta en gran medida la colaboración. Una de las mejores explicaciones de sus principios y prácticas es Change by Design: How Design thinking transforms Organizations and inspires innovation, Tim Brown.

El currículum

Estructurar el plan de estudios en torno a los intereses de los alumnos mejora su rendimiento en todas las áreas.

Todo el mundo pide creatividad y pensamiento interdisciplinario. Una educación artística de calidad favorece que los alumnos estén dispuestos a aceptar las críticas, a arriesgarse, a imaginar, a esforzarse, a colaborar. Además permite crear sus propias respuestas, defenderlas con sentido crítico y revisarlas. Este tipo de formación, prepara a los alumnos para afrontar los problemas desde otra perspectiva.

Tres principios que debería cumplir el currículum para que las escuelas cumplan los cuatro fines de la educación:

  1. Diversidad: debería tener una base amplia que permitiera abarcar las clases de conocimientos que queremos para todos los alumnos y ofrecer oportunidades adecuadas para que cada uno descubra sus cualidades e intereses personales.
  2. Profundidad: debería ofrecer un abanico apropiado de posibilidades para que, a medida que se desarrollan, los alumnos pudieran profundizar debidamente en sus áreas de interés.
  3. Dinamismo: debería estructurarse de tal forma que permitiera la colaboración e interacción entre alumnos de edades distintas y profesores con diferentes especialidades. Debería crear vínculos con la comunidad y evolucionar y desarrollarse como consecuencia de ello.

Una educación artística de calidad favorece que los alumnos estén dispuestos a aceptar las críticas,  a imaginar, a esforzarse, a colaborar. Permite crear sus propias respuestas y defenderlas con sentido crítico.

La evaluación

La evaluación es el proceso de emitir juicios sobre los progresos y conocimientos de los alumnos. Cumple varias funciones, una diagnóstica, otra formativa y por último acumulativa.

En todos los casos tiene dos componentes: descriptiva y valorativa. Las valoraciones comparan el rendimiento de una persona con las otras y lo clasifican según unos criterios. Una forma de dar mayor sentido a la evaluación es separar estos dos conceptos. La evaluación puede basarse en conceptos muy diversos como la participación en clase, los cuadernos de trabajo, las tareas que se realizan en otros soportes.

Un ejemplo de alternativa eficaz a los exámenes son los registros de aprendizaje. Se desarrollaron en Londres. Surgió de la necesidad de identificar los progresos de alumnos en quienes los métodos habituales no daban resultado.

Primero se toma una fotografía de la situación en sus inicios y, luego, se observa durante un determinado período de tiempo, a lo largo del cual se recogen muestras de trabajo que después se analizan.

Vygotsky nos dio un modelo que nos permite hablar del aprendizaje de los alumnos de una forma polivalente. Este método se convirtió en un modelo eficaz en Reino Unido. Los profesores estaban entusiasmados porque aquello suponía llevar a cabo un trabajo más creativo y que se viesen de un modo distinto a los alumnos que antes se veían problemáticos. Muestran a los alumnos en una trayectoria de aprendizaje, no como si fallaran en algo.
Son una herramienta eficaz en la que los alumnos se responsabilizan de su propio aprendizaje y lo documentan. También es una manera de integrar la participación de los padres en la escuela. Hoy se pueden obtener de forma gratuita de la web learningrecord.org por gentileza de M. A. Syverson.

En encuestas nacionales y mundiales, los empresarios no se quejan de que los solicitantes de puestos de trabajo carezcan de conocimientos o de destrezas técnicas específicas, lo cual es fácil de calificar y de reflexionar en su currículo; quieren empleados capaces de realizar análisis críticos, colaborar, comunicarse, resolver problemas y pensar de forma creativa.

Bien planteadas, las evaluaciones tanto las formales como las informales deberían fomentar el aprendizaje y el rendimiento escolar en tres aspectos:

  • Motivación: mantener informados a los alumnos sobre su rendimiento y animarlos a mejorar.
  • Rendimiento: ofrecer información sobre el trabajo y logros de los alumnos. Establecer criterios para comparaciones entre compañeros y emitir opiniones sobre progreso y potencial.
  • Niveles de referencia: definir unos niveles de referencia claros y coherentes que permitan ampliar las aspiraciones de los alumnos y contribuir a la orientación y al apoyo práctico que pueden necesitar para alcanzarlas.

Dirigir con principios

Toda gran experiencia de aprendizaje gira en torno a dos figuras fundamentales: el aprendiz y el educador.

Para que una escuela destaque, hace falta una tercera figura: un líder brillante que aporte ideas, experiencia y un conocimiento profundo del tipo de entornos en los que los aprendices pueden y quieren aprender.

El alto rendimiento está impulsado por la motivación y la ambición, y los grandes líderes saben cómo despertar ambas emociones en un espíritu humano. Pueden infundir esperanza a quienes la han perdido, insuflar determinación a los desesperados y orientar a los extraviados. Además de visión, un gran líder necesita apoyo, medios y destrezas.

Directores de escuelas

Los grandes directores de escuelas saben que su cometido no es mejorar las notas, sino crear un sentido de comunidad entre los alumnos, los profesores, los padres y el resto del personal, quienes deben tener unos objetivos en común. Es más probable que de resultado, si todas las personas implicadas tienen suficiente fe en los cambios para darles una oportunidad.

La NASSP (Asociación Nacional de Directores de Escuelas secundarias) aborda tres aspectos clave que, en su opinión, todos los directores deberían tener en cuenta:

  • Dirigir en colaboración. Crear una visión de futuro común, desarrollar un plan de mejora definido y sostenible, e identificar funciones importantes entre los profesores y el resto de personal.
  • Personalizar el entorno escolar. Desarrollar planes personales para cada alumno. Desterrando el anonimato del centro.
  • Currículum, metodología y evaluación para mejorar el rendimiento. Priorizar un conocimiento profundo sobre uno amplio, ofrecer alternativas para separar o agrupar a los alumnos en función de sus capacidades académicas, vincular las materias que aprenden con situaciones de la vida real.

Los centros que destacan tienen su propia dinámica. En general todos fomentan las siguientes características clave de una cultura que potencia el aprendizaje:

  • Comunidad: todos sus miembros se sienten parte de una comunidad compasiva que apoya sus respectivas necesidades y esperanzas.
  • Individualidad: sus miembros se sienten respetados como individuos, cada uno con sus propios talentos, intereses y necesidades.
  • Oportunidades: se infunde esperanza y ofrece oportunidades a todos los que que forman parte. Reconoce un amplio abanico de talentos y pone al servicio múltiples vías para la consecución de sus aspiraciones.

Los centros que florecen tienen su propia dinámica. En general todos fomentan las siguientes características clave de una cultura que potencia el aprendizaje: comunidad, individualidad y oportunidades.

Crear una cultura de escuela

La cultura de la escuela, sus valores, comportamientos y códigos de coexistencia, son lo que determina el éxito de esta aventura. Para cambiar las escuelas hay que analizar sus hábitos y hábitats.

Hábitos: La cultura ambiental de una escuela y las actitudes y expectativas que crea tanto en los profesores como en los alumnos son el factor determinante en la generación, o inhibición, de ideas originales. El cuestionamiento de hábitos arraigados en la cultura escolar abre al desarrollo de formas de convivencia que se adapten mejor a las necesidades e intereses de la comunidad.

Hábitats: La atmósfera que se respira en una escuela se percibe nada más entrar. El estilo y las características del entorno físico no son únicamente elementos estéticos; también influyen en el estado de ánimo, en la motivación y en la vitalidad de toda la comunidad escolar. Una forma eficaz de diseñar el entorno escolar es hacer que refleje conceptos de aprendizaje y un currículum diferente e innovador. Como la escuela Grange que Richard Gerver y su equipo transformaron en un pueblo.

Concluyendo

Benjamín Franklin era consciente de que una educación liberal y eficaz era fundamental para hacer florecer el sueño americano. En una ocasión dijo que hay tres clases de personas: las que son inamovibles, las que son movibles y las que se mueven. Algunas personas no ven la necesidad de cambiar y no quieren hacerlo. La corriente y el tiempo juegan a favor de la renovación, y es posible que los vientos del cambio les dejen atrás.

Benjamín Franklin en una ocasión dijo que hay tres clases de personas: las que son inamovibles, las que son movibles y las que se mueven. 

Las que son móviles ven la necesidad de cambiar. Colabore con ellas y estimule su energía; creen asociaciones y forjen sueños y planes.

Finalmente están las que se mueven: representan los agentes de cambio que son capaces de imaginar un futuro distinto y que están resueltas a hacerlo realidad actuando personalmente y colaborando con otras personas. Saben que no siempre necesitan que se les autorice para ello. Como dijo Gandhi, si queremos cambiar el mundo debemos ser el cambio que queremos ver. Porque cuando muchas personas se mueven eso crea un movimiento. Y si este movimiento tiene suficiente energía, entonces se convierte en una revolución. Y eso es justo lo que necesitamos en el ámbito educativo.

Las que se mueven representan los agentes de cambio que son capaces de imaginar un futuro distinto y que están resueltas a hacerlo realidad actuando personalmente y colaborando con otras personas.

Querido Sir Ken, muchas gracias por luchar para dejar un mundo mucho mejor de como lo encontraste. Descanse en paz.

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