Taller “thinking to learn” por dos grandes figuras del pensamiento, Perkins y Swartz

16 June 2020

Promover el pensamiento como herramienta pedagógica básica

“Thinking to learn” es el título de un workshop sobre pensamiento creado por Robert Swartz y David Perkins. Dos de los mejores expertos mundiales en desarrollo de la capacidad cognitiva que además son promotores de la conferencia internacional de pensamiento ICOT desde su origen el 1982 en las islas Fiji. Este taller se ha impartido a más de un millar de profesores y profesoras en diferentes ciudades de la geografía española, Madrid, Sevilla y Barcelona.

El formato de este curso de dos días es muy práctico. Los dos ponentes se alternan a medida que introducen diferentes estrategias de pensamiento, rutinas David y destrezas Bob, mientras explican algún ejemplo y proponen tareas a la audiencia para que ellos y ellas, en pequeños grupos cooperativos, diseñen actividades por sus aulas.

El marco pedagógico del contenido es “el pensamiento como herramienta de aprendizaje”. Pensar para aprender es un tipo de filosofía, una forma de entender el aprendizaje que tiene un doble objetivo, por un lado llegar a una comprensión profunda de los contenidos curriculares y por el otro aprender a pensar, es decir, llegar a ser un pensador competente.

Pensar para aprender es una forma de entender el aprendizaje que tiene como objetivos la comprensión profunda y pensadores competentes.

Rutinas

Para David el aprendizaje a menudo es pasivo, falta comprensión y visión global y está poco conectado a la vida de los estudiantes. La solución está en ayudar a nuestros alumnos a ser “más inteligentes” y esto se puede hacer optimizando el pensamiento haciéndolo visible y explícito. “Ver y tocar” el pensamiento permite seguir su proceso y comprender con más profundidad cada contenido y aplicarlo más conectado y con más amplitud.

“Ver y tocar” el pensamiento permite seguir su proceso y comprender con más profundidad cada contenido y aplicarlo más conectado y con más amplitud.

Perkins propone usar rutinas de pensamiento que ayuden al alumno a hacerse preguntas para explorar los contenidos a la vez que desarrolla unos hábitos o disposiciones que lo harán más competente. Una rutina es una secuencia de preguntas que dirigen el pensamiento en una dirección concreta. Las rutinas se aprenden fácilmente, tienen pocos pasos e invocan pensamiento de alto nivel. Hay muchas rutinas diferentes por cada momento del ciclo del aprendizaje: 1) Ideas previas; 2) Introducción; 3) Comprensión; 4) Aplicación a la resolución de un problema. Otras rutinas como el 3-2-1 son metacognitivas y sirven para pensar sobre el mismo pensamiento.

Una rutina es una secuencia de preguntas que se aprenden fácilmente, tienen pocos pasos e invocan pensamiento de alto nivel.

Durante la formación se van introduciendo y aplicando rutinas para descubrir su potencial y aplicabilidad en el aula. Algunas de las rutinas más interesantes son:

  • Conecta, amplía, desafía

  • Ver, pensar, hacerse preguntas
  • ¿Qué pasa? ¿Qué te hace decir esto?
  • Un paso adentro
  • Partes, Personas, Interacciones
  • Puntos conflictivos
  • Tres círculos

Las tres últimas están especialmente diseñadas para descubrir complejidades en el mundo actual.

“Partes, personas, interacciones.” Se utiliza para encontrar posibilidades para resolver un problema complejo. Por ejemplo para tratar el problema del exceso de pesca, la pobreza, etc. Para poder analizar el problema se necesita estudiar por un lado todas las partes implicadas, por otro las interacciones entre estas partes, y finalmente las personas o grupos humanos afectados.

“Puntos conflictivos.” Sirve para analizar controversias, temas en los cuales hay grupos de gente que piensa diferente. Se pone la controversia en medio y se analizan los HECHOS (hechos diferentes, hechos comunes), los INTERESES (intereses prácticos diferentes y comunes), las POLÍTICAS (diferentes, comunes según grupos), y los VALORES (valores diferentes, valores comunes). Algunos ejemplos pueden ser el calentamiento global, el aborto, etc.

“Tres círculos.” Permite hacer un enmarcamiento amplio para lanzar un tema. El círculo más interior “Pensando sobre” se pone el tema central y las ideas del tema. El siguiente círculo “Pensamos con” son otros temas que se relacionan de alguna manera y están presentes en nuestra vida, sociedad, etc. El círculo más exterior “Pensar más allá” utilizamos comparaciones y analogías en áreas poco o nada relacionadas, para pasar del que es obvio al que está escondido.

Las investigaciones sobre los tipos de pensamiento que favorecen la comprensión identifican 8 pensamientos diferentes que conviene promover y hacer visibles: 1) Observar y describir; 2) Construir explicaciones e interpretaciones; 3) Razonar con evidencia; 4) Establecer conexiones; 5) Tener en cuenta diferentes puntos de vista; 6) Coger el que es esencial y llegar a conclusiones; 7) Hacer preguntas y hacerse preguntas; y, 8) Descubrir complejidad e ir más allá de la superficie. Estos 8 tipos de pensamiento forman el llamado mapa de la comprensión y son la base por la construcción de rutinas de pensamiento.

En el marco del Project Zero de la Facultad de Educación Harvard, que David dirigió, se ha desarrollado otro proyecto que ha revolucionado las aulas de todo el mundo, Cultures of thinking. Una cultura de pensamiento es un lugar donde se valora, promueve y se hace visible el pensamiento como herramienta básica de aprendizaje y colaboración.

Para Ron Ritchhart, investigador principal del Project Zero, una de las 8 fuerzas culturales que genera una verdadera cultura de pensamiento son las estrategias, rutinas o destrezas, que lo hacen visible. Las otras fuerzas son: las expectativas (altas, conocidas, evaluadas); el tiempo (para pensar y preguntar), el entorno (para documentar, visualizar la historia del aprendizaje), modelado (profesorado modelo de pensador competente), el lenguaje (incorporar la terminología cognitiva); oportunidades (actividades interesantes, retadoras y conectadas en aprendizajes relevantes); interacciones (relaciones entre materiales, profesorado, alumnado que desafían el pensamiento); y estrategias (rutinas, destrezas o técnicas de pensamiento crítico y creativo).

Una cultura de pensamiento es un lugar donde se valora, promueve y se hace visible el pensamiento como herramienta básica de aprendizaje y colaboración.

El trabajo continuado y sistemático para construir culturas de pensamiento a cualquier en torno a aprendizaje, tanto esté en la escuela, a la familia, o en la comunidad, garantiza el desarrollo de hábitos de pensamiento necesarios para tener una vida feliz y que aporte valor. Algunos de estos hábitos son: curiosidad y hacerse preguntas, mentalidad abierta y tener en cuenta otras perspectivas, razonar con evidencia, pensar antes de actuar, ir más allá de lo que es superficial, autoevaluarse y ser metacognitivo, etc.

Algunos hábitos de pensamiento necesarios para tener una vida feliz y que aporte valor son: curiosidad y hacerse preguntas, mentalidad abierta y tener en cuenta otras perspectivas, razonar con evidencia, pensar antes de actuar, ir más allá del que es superficial, autoevaluarse y ser metacognitivo.

Destrezas

Según Bob, tenemos que aprender a pensar porque a menudo lo hacemos de manera apresurada, superficial, desordenada o confusa y necesitamos optimizar nuestro pensamiento para tomar decisiones y resolver problemas de manera competente, para hacer predicciones, argumentar nuestras ideas o analizar diferentes contenidos para comprenderlos. Swartz propone el aprendizaje de destrezas de pensamiento y su aplicación en actividades de aprendizaje que integren los contenidos curriculares y las destrezas. Esta técnica se denomina infusión y se ha demostrado que da mejores resultados en la hora de enseñar a pensar que si la enseñanza de destrezas se hace al margen de los contenidos de aprendizaje del alumno, como una asignatura aparte, pues los aprendices no lo integran tan fácilmente.

Una destreza de pensamiento es una estrategia para aplicar un tipo de pensamiento más o menos complejo de manera competente. La estrategia consiste en una secuencia de preguntas, también denominada mapa de pensamiento o base de orientación, que el alumno tiene que responder para aplicar bien la destreza. Cada pregunta es como un paso a seguir dentro de un procedimiento. Hay muchas destrezas, según el tipo de pensamiento que promueven se pueden clasificar en 4 grupos: Pensamiento Creativo (generación de ideas, metáfora, etc.), Pensamiento Analítico (comparar y contrastar, relación de las partes y lo todo, clasificación, secuenciación, argumentación, etc.), Evaluación del pensamiento (fiabilidad de las fuentes, explicación causal, predicción, etc.), Pensamiento Activo (Resolución de problemas y toma de decisiones).

Una destreza de pensamiento es una estrategia para aplicar un tipo de pensamiento más o menos complejo de manera competente. Se pueden clasificar en destrezas de pensamiento creativo, analítico, para evaluar el pensamiento y de acción.

La aplicación de una destreza es algo más complejo que la de una rutina. Para poder hacerlo competencialmente y conseguir los objetivos de pensamiento y contenido, hay que seguir la metodología propia de un proceso de aprendizaje competencial. Así pues los pasos para hacer una actividad con destreza son los siguientes:

  1. Introducir la destreza. Utilizar un ejemplo sencillo de la vida cotidiana. Por ejemplo compara un banco y una silla o analizar las partes de una bicicleta.

  2. Construir, junto con los alumnos, el mapa de pensamiento o base de orientación de la destreza y tomar nota.
  3. Explicar la actividad y guiar a los alumnos en la aplicación de la destreza al contenido, paso a paso. Seguir, en todo momento, el mapa de pensamiento y escribir las respuestas y conclusiones al organizador gráfico de la destreza.
  4. Al acabar, pedir a los alumnos que apliquen la escala de la metacognición y se pregunten qué han aprendido, como lo han hecho, como lo podrían mejorar y en qué otra situación podrían aplicar la misma destreza.
  5. Actividad de ampliación en que el alumno pueda aplicar el que ha aprendido y lo dé sentido.

La aplicación de una destreza es algo más complejo que la de una rutina. Para poder hacerlo competencialmente y conseguir los objetivos de pensamiento y contenido, hay que seguir la metodología propia de un proceso de aprendizaje competencial.

Los contenidos a que se aplica una destreza tienen que conducir el alumno a un aprendizaje relevante. Por ejemplo la destreza “Relación de las partes y lo todo” se puede aplicar a casi cualquier contenido pues la mayoría de las cosas tienen partes que se relacionan haciendo que sean el que son. Una novela o narración, tiene partes y cada parte es necesaria para dar sentido al todo. Cuándo hemos acabado de analizar el texto con la destreza podemos pedir a los alumnos que escriban su estructura y creen un nuevo escrito siguiéndola.

Otros contenidos: una obra de arte, el cuerpo humano, una función matemática, un fenómeno natural sea biológico, físico o químico, un aparato tecnológico, etc.

Los contenidos a que se aplica una destreza tienen que conducir el alumno a un aprendizaje relevante.

El mapa de pensamiento para poder aplicar esta destreza sería:

Relación de las partes y lo todo

  1. ¿Qué partes más pequeñas forman el todo?
  2. Por cada parte:
    1. Qué pasaría si faltara?
    2. ¿Cuál es la función de esta parte?
  3. ¿Cómo se relacionan las diferentes partes para hacer del todo ser el que es y hacer el que hace?

Organizador gráfico:

En definitiva, un resumen de los “tips” para pensar para aprender que aconsejan en David y en Bob serían:

  • Aunque no todo el mundo piensa bien, todo el mundo puede llegar a ser un pensador competente.
  • Las rutinas y las destrezas de pensamiento son herramientas muy potentes que todo el profesorado tendría que usar.
  • La base de cualquier paso adelante en el aprendizaje y el pensamiento son las preguntas. Los alumnos tienen que ser grandes cuestionadores.
  • Para crear verdaderas culturas de pensamiento en las escuelas hace falta que el profesorado trabaje en colaboración continúa.
  • Trabajar el pensamiento de manera explícita y sistemática desarrolla la comprensión lectora y visual, también la expresión oral y la escritura.
  • Hacer pensadores competentes es hacer aprendices competentes, colaboradores competentes y grandes comunicadores.

Aunque no todo el mundo piensa bien, la buena noticia es que todo el mundo puede llegar a ser un pensador competente.

Bibliografía

La mayor parte del contenido del taller se puede encontrar en dos libros muy prácticos y recomendables. En ellos el profesorado puede profundizar en como integrar el pensamiento en sus clases para hacer el aprendizaje 100% competencial.

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